Buscamos un hueco perfecto en nuestra agenda para realizar el shooting con Agy: un domingo por la tarde. Lo planteamos como una fantástica actividad para terminar con unas cervezas en la terraza del estudio.

Llegamos los tres puntuales: Edu y yo (fuimos juntos) y Agy llegó unos 30 segundos más tarde. De hecho asomamos la cabeza y la vimos llegar a unos 100 metros de distancia. Preciosa. Nos saludamos amablemente, y sí, preciosa. Nos transmitimos buenas sensaciones desde el primer momento.

Mientras Edu preparaba los fondos que habíamos escogido - en realidad yo había escogido-, Agy y yo nos sentamos a hablar: es procedente de Polonia, le conté las muchas ganas que tenemos de ir, asintió contenta, comentado que es un fantástico destino. Agy no tiene más de 20 años, pero con unos cuantos de experiencia como modelo. De momento disfruta de esta vida: es joven, bella y viaja mucho. Cuando decida qué quiere estudiar realmente, ya lo hará. 

Vimos su portfolio, y ya no está nada mal. Tiene personalidad, es natural y espontánea. Su cara me resulta verdaderamente preciosa, y cuanto más hablo con ella, más. 

Estuvimos toda la tarde disparando, pero se nos hizo muy corta. La invitamos a una cerveza, nos quedamos hablando un buen rato más. Confirmamos esas buenas sensaciones de que sería una fantástica tarde de domingo.