Nos fuimos de vacaciones. Salimos del comienzo del frío europeo y nos metimos de lleno en comienzo del calor latinoamericano. Destino, Buenos Aires. Para ser precisos, Cariló.

Cariló es un lugar sorprendente. Un pueblo costero a mitad de camino entre ciudad playera y bosque, ubicado a unas 3 horas y media en auto desde la Capital Federal yendo a límites de velocidad bastante difusos.

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Este pueblo costero tienen 2 particularidades.

La primera, es que se trata de un bosque pegado al mar. Desafiando todas las leyes de la naturaleza hace más de 100 años la familia Guerrero (dueños de las tierras donde se asienta Cariló), comenzaron un raid competitivo con el señor Gesell (dueño de las tierras del pueblo de al lado) que consistía en plantar árboles en donde era técnicamente imposible; las dunas. Así fué como el bosque de Cariló nació, para luego ser loteado, parquizado y comercializado, obviamente por la familia Guerrero (sus herederos continúan aún hoy en día la tradición de rentabilizar oportunamente el espacio cuando el dinero escasea).

La segunda particularidad es que allí veranea lo más selecto de la sociedad Argentina. Obviamente si entendemos por selecto tener dinero. En sus inicios, dada su ubicación y su aire fresco, fué el reducto ideal para familias con niños que buscaban un lugar tranquilo cerca de Buenos Aires.

Hoy, lejos de sos inicios, Cariló es un lugar de ostentación descarado de nuevos ricos, mezclado aún con algunas familias originales que intentan mantener la tradición de tranquilidad y bajo perfil que tuvo en sus inicios.

Cariló es lo que llamaríamos en Marketing 'un aspiracional'. Familias recientemente adineradas, que quieren mezclarse con otras familias que ya son 'adineradas hace rato'.

El resultado es un lugar muy pintoresco, de casas de diseño de 2 plantas en medio del bosque altamente custodiadas por la policia local (odiada en general por aquellos que tienen que ciudar), coches de alta gama y el mar a solo unas calles.

Así las cosas, Cariló bien merece una o varias visitas en cualquier momento del año, sobretodo en epocas de temporada baja, donde solo queda la infraestructura de la ostentación y no los ostendadores.

Es por eso que siempre volveremos, porque nos gusta, y porque no nos importa lo que piensen los demás.


 
 

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